Gloria Janet Usuga Gaviria Instructora Método INTEGRA

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Gracias por generar la oportunidad de compartir las experiencias y testimonio sobre los beneficios obtenidos a través del uso de Método INTEGRA.
Me enfocaré en mi salud desde la perspectiva de tener un estilo de vida que me lleva a sentir coherencia en todos los niveles de mi vida.

Hace algo más de dos años fui hasta Cancún para aprender sobre salud, con el curso “Alma de la Salud” de Ricardo Eiriz. Recuerdo que fue una semana intensiva dónde tuvimos la oportunidad de ver también otros cursos y talleres.

Para ese entonces tenía sobre peso. Superaba los 85 kilos y usaba una talla 14. Me sentía bien conmigo misma, sin embargo, añoraba volver a estar en la talla y peso de 12 años atrás, 58 kilogramos y una talla entre 8 y 10.

Cuando estuve en el curso Alma de la Salud, de lo primero que me di cuenta fue de la importancia de replantear las creencias que tenía sobre algunos ali-mentos, hábitos, actitudes y, en general, lo que creía conocer sobre la alimen-tación. Descubrí que tenía creencias completamente erróneas sobre los efec-tos que causaban en mi cuerpo algunos alimentos que consideraba básicos en mi alimentación diaria.

Otro aprendizaje fue entender la importancia de trabajar mi salud en equilibrio en todas las dimensiones: física, espiritual, mental y emocional, y en todas las áreas de mi vida.
Entendí la importancia del equilibrio, en estos 4 pilares, y lo necesario que es integrarlos en mis hábitos, como un nuevo estilo de vida.

Me llené de valentía con un fin claro: Alcanzar estados de salud plenos y óp-timos desde la dimensión mental, física, espiritual y emocional.
Empecé con el curso y con el libro “El alma de la salud”, con la claridad mental de qué no sería suficiente cambiar unas cuantas creencias, sino que tendría que hacer un plan de trabajo, un plan de acción, y lo más importante: Respon-sabilizarme y ejecutar ese plan de acción. Los resultados estarían en mis ma-nos, yo y sólo yo podría llevar a mi día a día toda la transformación que logré durante el curso.

Enfocarme en mi salud a nivel físico, implicó hacerme cargo de mis rutinas de ejercicio; reconocer que todo lo que ingiero, aspiro, e inhalo tiene sustancias que de una u otra manera me nutren o son tóxicas para mí; Incluir las horas correctas para mi descanso (actualmente duermo entre 6 y 8 horas, cuando antes difícilmente llegaba a 6); tener claro que hay campos electromagnéticos con impactos importantes en mi salud, etc. Todo ello me llevó a realizar cam-bios cómo alejar el wifi de mi habitación, dejar de usar desodorantes y otros químicos en mi piel, organizar mis horarios de alimentación, y enfocar mi ali-mentación para optimizar la generación de energía vital. Ahora como de todo, pero de una manera más equilibrada, sin dejar de disfrutar lo que me gusta. Abandoné el consumo de calorías liquidas, y además mantengo alta mi ener-gía con hábitos saludables que realizo a diario.

En el pilar emocional empecé a gestionar todo lo que me generaba incomodi-dad, ansiedad y estrés, en el momento en que aparecen estas emociones. Empecé a buscar y generar espacios para mantener mi estabilidad emocional con independencia de lo que ocurra a mi alrededor. Hoy en día no puedo ne-gar que hay momentos en que sale alguna emoción por ahí, pero nada que ver con la intensidad y duración que antes las caracterizaba. Ahora pasan rá-pido sin dejar secuelas, encuentro nuevamente a mi equilibrio y vuelvo con rapidez a mi estado de bienestar natural.

En el pilar mental aprendí que debía tener hábitos que me ayudasen a reacti-varlo. Ahora, cada vez con más intensidad busco hacer cosas nuevas, leer nuevos libros, hacer cálculos mentales y mantener mi entusiasmo y alegría. Uso libros para hacer ejercicios mentales, realizo nuevas tareas y actividades, y busco aprender cosas nuevas constantemente.

En el pilar espiritual llevo un plan de acción de autoconocimiento que me ha permitido hacer una transformación en mi vida. Empezando por aceptar el po-der de elegir mi salud, me dí cuenta que la clave está en mi y en mis hábitos. Aceptar esto desde la espiritualidad fue lo que me llevó a interiorizar con ma-yor fuerza los demás cambios en mi vida. Adicional empecé a incluir rutinas de introspección, cómo la meditación activa.

En los dos últimos años he bajado progresivamente 20 kilos. Ahora estoy en 65, y lo he logrado de una manera divertida, con hábitos que me llevan a sen-tirme muy bien, con altos niveles de energía y sostenibles en el tiempo. Según mi subconsciente, para alcanzar mi peso óptimo en alineación con la salud aún me faltan algunos kilos más por eliminar, pero estoy en el camino. Todavía mantengo mis planes de acción en cada uno de los pilares, y he de reconocer que gracias al curso Alma de la Salud logré todo lo que me he propuesto en cada uno de los pilares.

Esta experiencia personal la comparto con mis clientes tanto en sesiones co-mo en los cursos y talleres que imparto.

 

Gloria Janet Usuga Gaviria

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